¿Por qué cambiar nuestra alimentación?

                                                                   Alimentacion sostenible

        Algo importante a la  hora de llevar a cabo un cambio consciente como es un cambio en la alimentación, es saber la razón o razones por las que queremos realizar ese cambio. Sin tener un porqué y un para qué bien definidos y motivantes, es fácil que volvamos pronto  a los viejos hábitos, y que el cambio no sea muy duradero.

Según la información que he ido encontrando a lo largo de varios años, mi propia experiencia y la de otras personas, nuestra forma de alimentarnos  influye y tiene efectos en cuatro ámbitos principales:

1· En nuestra salud.

2· En la pobreza y la desnutrición en el mundo.

3· En el medio ambiente.

4· En la vida de otros seres vivos.

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1.- EN NUESTRA SALUD

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Esta es una de las razones más importantes para alimentarnos bien. Lo que introducimos en nuestro organismo afecta a nuestra salud, energía y estado de ánimo, y parece estar muy relacionado con la aparición de enfermedades y disfunciones de los órganos.

Según afirma un proverbio ayurveda:

Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona, y cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria“.

Existen miles de estudios que reflejan la estrecha relación que existe entre nuestra alimentación y la salud. Sin embrago, la alimentación es la parte menos tratada por nuestros “profesionales de la salud”, que de manera sistemática, basan sus métodos de curación en medicamentos y cirugía.

Según ha declarado la Organización Mundial de la salud (OMS), hay un aumento de la resistencia a los antibióticos de determinadas bacterias responsables de infecciones comunes, por lo que los antibióticos serán cada vez menos eficaces. Tal y como afirmó en una conferencia de prensa el director general adjunto de la OMS, Keiji Fukuda:

La capacidad de tratar infecciones graves es cada vez menor en todo el mundo”. “Las tasas de resistencia son muy altas ante las bacterias que causan algunas de las infecciones mas graves“.

La medicina convencional se centra en tratar los síntomas, con tratamientos a base de fármacos, cada vez mas caros y menos eficaces, y con cirugía. Tanto los medicamentos como la cirugía suelen conllevar riesgos para la salud y efectos secundarios perjudiciales, además de ser ineficaces en algunos casos.

 Nuestra salud depende de varios factores principales:

-1º Nuestras emociones y equilibrio emocional. Nuestro equilibrio emocional depende en gran medida de los pensamientos que tenemos dia tras dia, y de nuestra forma de manejar las emociones que tenemos y las situaciones que experimentamos en nuestra vida.

Al parecer Hipócrates dijo:

No intentes jamás curar el cuerpo sin antes haber curado el alma“.

-2º Nuestra alimentación.

-3ºNuestros hábitos de vida. Vida activa, ejercicio moderado habitual, relaciones saludables con otras personas, contacto con la naturaleza, adicciones, excesos…

-4º Factores externos. Tóxicos, contaminación, situaciones traumáticas…

Sin embargo dos de los factores mas importantes, a mi juicio, que influyen en nuestra salud, las emociones y la alimentación, son apenas tratados por la medicina convencional. La psiquiatría actual se basa casi exclusivamente en los fármacos, que en ocasiones causan los mismos síntomas que tratan de evitar, u otros peores.

Ya han sido publicados desde hace décadas, numerosos estudios que revelan la fuerte relación que existe  entre determinados alimentos y las enfermedades o problemas de salud más comunes,  como las cardiovasculares,  diabetes, hipertensión, obesidad, alzheimer, cáncer, hipercolesterolemia, retención de líquidos, cálculos, osteoporosis o degeneración macular, entre otras.

Según afirman estos estudios (como el estudio de China del Doctor T. Colin Campbell),  el consumo de  proteína animal (carne, huevos y lácteos sobre todo ) y de  alimentos procesados y refinados, aumentan las probabilidades de padecer estas y otras enfermedades y desequilibrios, aunque la industria alimentaria  luche con todas sus fuerzas y su poder (que es mucho), para convencernos de lo contrario, y de que necesitamos sus productos para estar sanos y fuertes.

VegetalesPor otra parte, los alimentos naturales y sin procesar, como las frutas, hortalizas, cereales integrales (arroz, cebada, centeno, avena…), legumbres, frutos secos y semillas, nos aportan vitalidad y salud, y no sólo son capaces de prevenir estas y otras enfermedades, sino de revertir muchas de ellas cuando ya se han manifestado.

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Lamentablemente las industrias alimentaria y farmacéutica no velan por nuestra salud, sino por sus intereses, que son:

– que consumamos sus productos y

– que dependamos de sus medicamentos.

 Y es por esto por lo que se oponen fuertemente a que estos conocimientos se difundan, expandiendo creencias que nos confunden, y ejerciendo una gran influencia en diversos ámbitos, como son: la medicina, la educación, asociaciones y organismos con poder de decisión en materia de salud y alimentación, gobiernos y/o medios de comunicación.

En nuestra sociedad actual es habitual el consumo de gran cantidad de procesados, refinados, bollería industrial, refrescos con cantidades considerables de tóxicos, y un exceso de sal y azúcares refinados, que no nos hacen ningún bien. Recientemente se ha difundido en los medios de comunicación que, de seguir así, y  según los expertos, para el año 2030 el 70% de la población española tendrá sobrepeso. O lo que es lo mismo, 2 de cada 3 personas.

Y no se trata de un problema de falta de ejercicio, o de un exceso de calorías, como nos quieren hacer creer las multinacionales, sino del tipo de calorías que ingerimos día tras día a lo largo de los años. No es cuestión de cantidad sino de calidad. Un tipo de  calorías se transforman en grasa acumulada, mientras que otras son asimiladas correctamente por nuestro organismo para producir energía, calor corporal o llevar a cabo otras funciones vitales.

Según mi opinión, existe un gran problema, y no es que la mayoría de las personas no quieran comer saludablemente, sino que la mayoría de las personas están equivocadas en cuanto a lo que es saludable y lo que no.

Muchas de nuestras creencias de salud se basan en lo que nos enseñaron médicos, profesores y padres, que a su vez fue lo que les enseñaron otros. Creencias como: “Comer carne es necesario para que estemos sanos y fuertes“,”beber leche es necesario para nuestros huesos”,”tomar azúcar es necesario para el correcto funcionamiento del cerebro“, entre otras. Y no nos enseñan a mirar las etiquetas de los alimentos, para saber qué ingredientes  contienen, o lo que significa que algo lleve E214, E-951, acesulfamo u otros tóxicos.

Afortunadamente cada vez somos más las personas que estamos concienciándonos con nuestra alimentación y nuestra salud, y con las repercusiones que tiene nuestro modo de alimentarnos en nuestro medio ambiente y en los demás seres vivos que conviven con nosotros. Y mientras más personas seamos las que tomemos conciencia  y compremos de manera diferente, antes y en mayor medida cambiará el mercado.

Lo que compramos es algo más que en lo que gastamos el dinero. Cómo gastamos nuestro dinero está definiendo cómo será el mercado.

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2.- EN LA POBREZA Y LA DESNUTRICIÓN EN EL MUNDO

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Muchos de los cereales que se importan de países en vías de desarrollo, son destinados a alimentar el ganado de los países más ricos, cuando  además, los cereales no forman parte de la alimentación natural de estos animales. (Al parecer también es habitual alimentarlos con piensos en los que se trituran restos de otros animales, provocando diversos problemas de salud en ellos)

 Mientras millones de niños mueren por desnutrición, los cereales que se cultivan en sus propios países, se exportan a los países mas desarrollados para dar de comer a los animales que alimentarán a su población, con una tasa de sobrepeso y obesidad crecientes, que algunos expertos tachan de epidemia. Se calcula que el 40% de toda la producción mundial de cereales se destina a alimentar al ganado.

Si se destinase todo ese cultivo a alimentar a la población de esos países en vías de desarrollo (que además cultivan ellos), no habría tanto hambre ni las consecuencias que la desnutrición ocasiona.

Según Nadia Scialabba, representante de la ONU para la alimentación y la agricultura, la agricultura ecológica podría dar suficiente alimento para la población que pueble la tierra en 2050, si se reducen los productos cárnicos en un 30%. Los productos animales requieren de mucha más energía, agua y recursos que los alimentos vegetales, y se ha descubierto ya que la agricultura ecológica puede ser incluso más productiva que la convencional. Según afirmó Olivier de Schutter, relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentación entre los años 2008 y 2014:

“Los agricultores pequeños podrían duplicar la producción de alimentos en una década, si se utilizaran métodos productivos ecológicos”. “Se hace imperioso aplicar la agroecología para poner fin a las crisis alimentarias, y ayudar a afrontar los retos vinculados a la pobreza y al cambio climático”.

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3.- EN EL MEDIO AMBIENTE

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Ya muchos científicos y  expertos en medio ambiente, han resaltado la importancia de realizar un cambio en nuestra alimentación, para evitar problemas y desastres naturales que ya suceden y sucederán de continuar así.

La ONU ya a declarado la urgente necesidad de un cambio de alimentación a nivel mundial como única forma de evitar efectos desastrosos en el medio ambiente. Otro de los grandes pensadores, como fue Albert Einstein, también defendía el cambio a una alimentación sin animales como base para la supervivencia del ser humano en el planeta.

· El ganado emite más cantidad de gases de efecto invernadero que los automóviles, según la ONU.

· Grandes cantidades de bosques se destruyen para crear pastos para el ganado. Una gran parte de los incendios forestales se provocan por esto.

· El mantenimiento del ganado es más costoso y necesita de muchos más recursos que la agricultura ecológica.

Se estima que para producir un kilo de carne de bovino, se requieren unos 15.000 litros de agua, que es aproximadamente el consumo anual de agua en la ducha por persona. Según el ex-economista jefe del Banco Mundial, Nicholas Stern, un mundo sostenible tiene que ser necesariamente vegetariano, ya que el gasto de agua y la producción de gases de efecto invernadero para producir cárnicos es descomunal.

·La agricultura intensiva, y el uso de pesticidas y fertilizantes inorgánicos, produce un gran impacto medioambiental, acabando con la biodiversidad de especies, tanto vegetales como animales y de insectos, además de contaminar los suelos, dejándolos inertes, y las aguas subterráneas. Se estima que si los insectos desaparecieran de la tierra, también lo haría el ser humano.

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4.- EN LA VIDA DE OTROS SERES VIVOS

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Nuestro modo de alimentarnos tiene consecuencias y efectos en los seres vivos que comparten el planeta con nosotros. Aunque suene duro decirlo, y pueda herir la sensibilidad de algunas personas, Ternerit@para que podamos alimentarnos tal y como lo hemos estado haciendo hasta ahora, es necesario torturar y sacrificar a millones de seres vivos. Ya lo dijo Arthur Schopenhauer:

El hombre ha hecho de la tierra un infierno para los animales“.

Los seres vivos que conviven con nosotros en este planeta no son nuestra propiedad, y se merecen nuestro respeto. Tienen el mismo derecho a vivir que nosotros. Su vida no nos pertenece. Los animales son seres sintientes. ¿Qué sentirías tú si te arrancaran a tu bebe de los brazos para dárselo como alimento a otro ser?

El sufrimiento, las condiciones de vida y la muerte de tantos seres vivos, como consecuencia de nuestro modo de alimentación primitivo, ya no tiene razón de ser. Ya no podemos echar la vista a otro lado, ya no debemos excusarnos en mentiras que nos hicieron creer. Hay muchos casos y estudios que demuestran que otra alimentación más saludable, respetuosa con la naturaleza y con el medio ambiente es posible. Ya no somos cavernícolas, no vivimos en cavernas, ni necesitamos cazar para sobrevivir.

La cantidad de alimentos y de información a la que tenemos acceso es enorme. Un gran cambio no se hace de la noche a la mañana, pero poco a poco podemos ir dando pequeños pasos hacia una vida mejor, con más salud, más armonía, más equilibrio, y con mayor conciencia de nuestros actos.

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  • Mayo 31, 2015
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