¿Por qué aumentan los casos de niños con diabetes?

La tasa de obesidad infantil en España es de las más altas del mundo y están aumentando preocupantemente los casos de niños con diabetes (un 50% en los últimos 10 años, según ha publicado 20minutos.es). Por otra parte, Joaquín Gómez Vázquez, pediatra responsable de una unidad de Diabetología Infantil en el Hospital Reina Sofía, afirmó: "La incidencia de la diabetes es cada vez mayor, sobre todo en menores de 5 años". En una entrevista que podemos leer en abc.es, la respuesta de este especialista en diabetes infantil al preguntarle sobre las causas de esto fue: "No lo sabemos". Esto es, según mi opinión, porque los médicos, en general, apenas tienen conocimientos ni preparación en nutrición, y en cómo se relaciona ésta con la salud.

La nutrición influye, y mucho, en el desarrollo del sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Pero eso es algo que a ciertas industrias no les interesa que sepamos, y el sistema sanitario, en general, esta muy influenciado por estas industrias. Muchos de los productos industriales alimenticios y las campañas de marketing y publicidad que realizan estas empresas están dirigidos a los niños. Cereales para el desayuno, galletas, bollos, bebidas azucaradas o edulcoradas, golosinas, productos lácteos, fritos... Estos y otros productos suelen contener sustancias que pueden ser peligrosas o perjudiciales para la salud, y en los niños los efectos son aún mayores.

El azúcar refinado, en sus diferentes formas, lo podemos encontrar en la mayoría de productos industriales, incluido carnes, embutidos, precocinados, bebidas refrescantes, zumos de frutas, panes, cereales... Los cereales para el desayuno, de consumo habitual en muchos niños, pueden llegar a contener hasta un 50% de azúcares refinados añadidos. Los refrescos y bebidas azucaradas contienen también una gran cantidad de estos azúcares refinados, y en algunos casos también cafeína (algunas bebidas contienen cantidades de cafeína que se acercan a las que contiene un café normal). Y si a esto le sumamos el resto de alimentos procesados, como bollos, galletas, golosinas, tartas y otros dulces, y productos de origen animal que también los contienen (como algunas carnes, embutidos, preparados de cocido...), la cantidad de azúcares refinados que pueden (y podemos) estar ingiriendo puede ser muy elevada. Existen estudios que también relacionan las bebidas azucaradas con diversos desórdenes en la conducta, estados de agresividad y violencia en los niños.

Los azúcares refinados, al igual que ocurre con el resto de alimentos refinados, no son asimilados correctamente por nuestro organismo, cuyas calorías se transforman en grasas acumuladas y provocan un pico glucémico elevado, para después descender bruscamente, demandándonos el cuerpo más azúcares.  Algunos expertos afirman que el azúcar refinado es una de las sustancias más adictivas que existen. La industria alimenticia sabe muy bien esto, y que cualquier cosa que contenga azúcares vende más, por lo que podemos encontrarlos en una gran variedad de alimentos. Yo los he visto, con sus diferentes nombres (dextrosa, glucosa, fructosa, sacarosa...), en panes, carnes, embutidos, mayonesas de bote, patatas fritas, frutos secos, zanahoria rayada, y un largo etcétera. Tú mismo puedes comprobarlo mirando las etiquetas de ingredientes, lo cual te aconsejo que hagas siempre que puedas.

Según multitud de estudios, los azúcares refinados y el resto de hidratos de carbono refinados están muy relacionados con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes, entre otros problemas de salud. Según dijo Dariush Mozaffarian, profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard: "Un trozo de pan blanco puede ser metabólicamente igual que un dulce". Por eso no es de extrañar que más de la mitad de las personas adultas en España tenga sobrepeso, que la obesidad infantil en España sea de las mayores del mundo, o que estén aumentando los casos de diabetes, también en niños.

Y, ¿qué hace la industria?... Muy sencillo, echar balones fuera y extender las siguientes creencias:

  • Todo depende de nuestros genes
  • El problema está en que comemos mucho y nos movemos poco
  • El problema está en las grasas saturadas
  • El problema está en los carbohidratos

Así, en lugar de reconocer que sus productos están muy relacionados con estos y otros problemas, echan la culpa a los genes (contra los que poco podemos hacer más que fomentar caras investigaciones genéticas y someternos a tratamientos, que no tardarán en salir), nos convencen de que tenemos que contar calorías y hacer más ejercicio, dejar de tomar grasas o carbohidratos (con el peligro que esto puede suponer para la salud), o tomar sus productos "light", "bajos en calorías", "bajos en grasas", "sin azúcar" (habitualmente con edulcorantes que provocan aún más problemas metabólicos), o productos para adelgazar, todos ellos aún más procesados y con sustancias peligrosas añadidas, y el negocio continúa, aún a costa de nuestra salud.

Según muchos expertos en alimentación y salud, la cuestión no está en contar calorías, ni en los genes, ni en dejar de tomar carbohidratos o grasas (ya que algunas son necesarias y beneficiosas), lo importante está en el tipo de calorías que consumimos. Las calorías de un refresco no son iguales ni producen los mismos efectos en nuestro organismo que las calorías de unos frutos secos al natural o las de una manzana.

¿Qué nos muestran los datos? ¿Qué nos están mostrando los niños? Creo que nos muestran que hace falta un cambio, y aunque los cambios a menudo nos incomodan y requieren que salgamos de nuestra zona de confort, creo que es precisamente en esa zona donde está la vida, la evolución, y las grandes recompensas. Puede que tengamos que dejar algunos placeres por el camino, pero descubriremos otros, y los beneficios pueden ser enormes.

¿Qué podemos hacer?

  • Reducir el consumo de alimentos procesados como: azúcares refinados, bebidas azucaradas y edulcoradas, harinas refinadas (como las que contiene el pan blanco), galletas, cereales para el desayuno​ convencionales, dulces, tartas, bollería industrial, golosinas, precocinados, fritos...
  • Aumentar el consumo de alimentos vegetales integrales y preferentemente ecológicos: frutas, hortalizas, frutos secos en crudo, cereales integrales, legumbres, harinas integrales, patatas, boniatos...
  • Sustituir el azúcar refinado por azúcar de caña integral, panela, miel sin hervir (la miel puede dar muy buenos resultados en casos de diabetes, aunque muchos digan lo contrario, e incluso en algunos lugares la utilizan en el tratamiento de ésta). En casos de diabetes, también puede ayudar mucho tomar infusiones de hojas de stevia (los productos con stevia que suelen vender en comercios habituales no son recomendables y suelen contener edulcorantes artificiales añadidos).

  • Diciembre 3, 2015
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