Estudios científicos que la industria no quiere que conozcas. (Parte 1)

Muchas de las creencias populares sobre alimentación y salud están fuertemente arraigadas en nosotros pero, ¿existen estudios científicos que muestran que podrían estar equivocadas?

Si te interesa tu salud o la de tus seres queridos, sigue leyendo...

las Grasas saturadas

Las grasas, y más concretamente las grasas saturadas, han sido culpadas de ser las causantes del sobrepeso, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares, entre otros problemas de salud. Sin embargo, existe una cantidad abrumadora de evidencias científicas que confirmarían que esta creencia, ampliamente extendida, esta equivocada.

Las grasas que sí están relacionadas con las enfermedades del corazón, la obesidad, diabetes tipo 2, y con un aumento de la mortalidad por cualquier causa son las grasas trans. Este tipo de grasa es resultante de la hidrogenización de algunas grasas, solidificándolas para ser utilizadas en productos industriales, comida procesada, fritos, bollería... Es decir, lo que nos puede hacer engordar y enfermar no son las grasas saturadas sino la manera de procesar los alimentos, despojándoles de sus propiedades nutricionales y volviéndolos tóxicos. 

​Dos ejemplos de alimentos naturales muy saludables con alto contenido en grasas saturadas son el aguacate y el aceite de coco, ambos con multitud de beneficios probados en la salud. 

Un estudio sobre las grasas saturadas

Según un meta-análisis publicado en British Medical Journal, no se encontró ninguna relación entre los niveles elevados de grasas saturadas en la alimentación y las enfermedades cardíacas. Tampoco encontró relación alguna entre el consumo de grasas saturadas y otras enfermedades como los derrames cerebrales o la diabetes tipo 2. Mientras queencontró una relación entre enfermedades y el consumo de grasas trans.

​En este meta-análisis, los investigadores encontraron que el consumo de grasas no saturadas trans, el tipo de grasas que encontramos en productos de consumo habitual como la margarina, los pasteles procesados o las palomitas de maíz, puede aumentar el riesgo de muerte a causa de una enfermedad coronaria (CHD) en un 28%, y también aumentó la mortalidad por cualquier causa en un 34%.

Refrescos

Los refrescos son unos de los productos industriales más habituales en la alimentación de muchas personas, incluyendo a los niños, y sus efectos perjudiciales en nuestra salud están cada vez más documentados.

Además de las bebidas azucaradas, refrescos, zumos y otras bebidas industriales convencionales, son igualmente peligrosas para nuestra salud las bebidas "light", "cero calorías", "zero" o "sin azúcar", ya que suelen contener sustancias perjudiciales como edulcorantes y otras sustancias sintéticas. Son muchas las personas que han adoptado la creencia de que una bebida "light", "sin calorías", "sin azúcar" o "zero" es más saludable que una normal, cuando en realidad pueden ser aun más peligrosas y estar aun más procesadas.

Los refrescos suelen contener una gran cantidad de sustancias peligrosas como azúcares procesados, edulcorantes, conservadores, colorantes, cafeína, entre otras, y nos aportan calorías de bajo valor nutricional, que aumentan el riesgo de padecer sobrepeso y enfermedades como la diabetes.

Es importante saber que todas la calorías NO son iguales, por lo que la clave no está en contarlas o en consumir los alimentos con menor cantidad de ellas, sino en consumir el tipo de calorías adecuadas y saludables.

Por poner un ejemplo, no es lo mismo una caloría de un refresco o de un trozo de pan que la de una nuez o un aguacate. Unas tienen  la capacidad de hacernos acumular grasa y enfermar, y las otras nos ayudan a mantenernos en nuestro peso ideal y a estar saludables.

Un estudio sobre bebidas azucaradas

En otro meta-análisis de 17 estudios no financiados por la industria, realizado por un equipo de científicos liderado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido), publicado en British Medical Journal, encontraron que el consumo regular de bebidas azucaradas, incluyendo los zumos comerciales, es un factor de riesgo, por sí solo, de la diabetes tipo 2. 

Según este estudio, las bebidas carbonatadas aportan azúcares de fácil absorción, lo que produce un aumento inmediato de glucosa, que requiere un pico de insulina, que con el tiempo desemboca en resistencia a la hormona y puede ocasionar diabetes y obesidad.

Miguel Ángel Martínez- González, miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), declaró:

"Conviene reducir el consumo de estas bebidas (refrescos y zumos embotellados) y si se puede eliminarlo. Los refrescos y zumos embotellados promueven la obesidad (la gran pandemia de esta época), la diabetes, la hipertensión y enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio y el ictus".

Suplementos Vitamínicos

​La manera en la que se procesan los alimentos puede reducir en gran medida los nutrientes y beneficios que estos nos aportan, y muchos se vuelven tóxicos en el proceso, lo que puede dar lugar a carencias nutricionales y problemas de salud. La industria alimenticia ha sabido aprovecharse de esto y sacar beneficios con el mercado de los suplementos vitamínicos y los productos enriquecidos. O lo que es lo mismo, ha sabido enriquecerse con la venta de productos que supuestamente acabarán con los problemas que ellos mismos han creado. Sin embargo, y como ya se ha descubierto, es muy probable que esta no sea la mejor solución y que cause más problemas de los que soluciona.

Las sustancias presentes en los alimentos naturales tal y como nos los ofrece la naturaleza, "trabajan" en conjunto, unas con otras, para realizar las diferentes funciones y ser correctamente asimiladas por nuestro cuerpo. Es decir, no trabajan como partes independientes que puedan ser separadas e introducidas a nuestro antojo en nuestro organismo para que produzcan los efectos que deseamos, sino que lo hacen como un todo, colaborando unas con otras de manera compleja.

Las sustancias aisladas e introducidas en el organismo a través de suplementos o productos enriquecidos no nos ofrecerán los mismos beneficios ni podrán ser asimiladas adecuadamente, y muchas veces, como ya se ha demostrado, pueden incluso ser perjudiciales para nuestra salud. 

Algunos estudios científicos sobre los suplementos vitamínicos

Según un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos, publicado en Annals of Internal Medicine:

"Los suplementos vitamínicos no tienen ningún efecto beneficioso ni para el corazón ni para la mente e, incluso, según varios estudios, algunos de los componentes de los suplementos con vitamina E, beta-caroteno o pro-vitamina A, y con altas cantidades de vitamina A pueden aumentar el riesgo de morir. La evidencia es insuficiente para recomendar su uso frecuente".

Investigadores de la Universidad de Colorado (EE.UU), encontraron que aquellas personas que tomaban suplementos vitamínicos eran más propensas a padecer problemas de salud.

​El director del Centro de Prevención del Cáncer en Colorado, Tim Byers, declaró:

"Hemos descubierto que tomando más vitaminas y minerales de la cuenta hace más daño del que previene. Encontramos que de hecho, estos suplementos aumentaban de forma considerable el riesgo de padecer cáncer en las personas que los consumían".

Para tener cubiertas nuestra necesidades nutricionales, una opción más saludable es consumir una amplia variedad de alimentos naturales orgánicos como las frutas, verduras, frutos secos, semillas, legumbres, alimentos fermentados y germinados, con una parte importante de ellos en crudo, además de una adecuada exposición a la luz natural del sol y unos hábitos saludables.


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  • Septiembre 7, 2016
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