Cómo tomar el control y ser los dueños de nuestra salud

¿De qué depende nuestra salud?

Existen varios factores que intervienen en nuestra salud y por lo tanto también en el desarrollo de desequilibrios y enfermedades:

​Nuestros pensamientos y emociones

Es un hecho demostrado por la ciencia que nuestros pensamientos, creencias y emociones afectan e intervienen en procesos físicos, pudiendo alterar nuestro propio cuerpo y su equilibrio. Somos mucho más que nuestro cuerpo. Nuestra mente y nuestras emociones juegan un papel fundamental en todo lo que creamos y experimentamos en nuestra vida, incluido nuestra propia salud y las enfermedades que padecemos. Al contrario de lo que piensan muchas personas, creemos que la salud y la enfermedad no son cosas del azar, el destino, la mala suerte o la genética. No creemos en la suerte como se suele entender, sino en la responsabilidad de nuestros pensamientos, palabras y acciones que son poderosas herramientas de creación.

Creemos que en el universo en el que vivimos existen ciertas leyes universales, y una de ellas es la de causa y efecto. Toda acción conlleva un efecto y una consecuencia, nada sucede por casualidad, todo sucede por razones bien determinadas aunque no las lleguemos a comprender muchas veces. Y la salud y la enfermedad no son excepciones. Los pensamientos que tenemos a lo largo de días, meses y años de nuestra vida producen consecuencias físicas y tangibles en nuestra realidad. Muchas veces no vemos la conexión entre nuestros pensamientos y emociones con las cosas que nos pasan, en parte porque no es algo instantáneo sino que requiere de un tiempo determinado.

El miedo, el odio, la preocupación... afectan en gran medida en nuestra salud, y existen numerosos estudios que lo confirman. El estrés, la ansiedad, la amargura, la impaciencia, la avaricia, la crueldad, la severidad y la condena afectan en nuestra salud mental, emocional y como consecuencia también en nuestro cuerpo. Nuestras emociones, nuestra mente, y nuestro cuerpo están unidos y lo que sucede en uno de ellos afecta a los demás. Pensamientos negativos como: "que asco de vida", "me quiero morir", "estoy harto de mi vida", "la vida es sufrimiento", "la vida es una mierda"... mantenidos en el tiempo pueden atraer hacia nosotros problemas de salud, desequilibrios y hasta enfermedades contraídas por contagio. Nada sucede por casualidad, incluso los desastres, calamidades, accidentes y enfermedades por contagio, que son aparentemente sucesos fortuitos, suceden por razones determinadas y tenemos más responsabilidad en todos ellos de lo que muchos se piensan.

Por ello, entre otras cosas es tan importante el control de nuestros pensamientos, que día tras día afectan en gran medida en nuestro estado emocional y en nuestra salud.

Sé por propia experiencia que ésto no siempre es fácil y que muchas veces los pensamientos más negativos son los que aparentan ser los más lógicos y "realistas", pero si tenemos en cuenta lo que ya ha descubierto la ciencia, "la realidad" está afectada por la persona que observa esa realidad y por cómo la vemos. Nuestra manera de ver el mundo crea el mundo tal y como es.

Muchas veces tenemos pensamientos negativos que nos parecen inevitables, pero lo que podemos hacer es contrarrestarlos con otros positivos, por pequeños que parezcan, y que también nos parezcan "realistas", que nos hagan sentir mejor. Siempre hay algo positivo o que te puede hacer sentir mejor en casi cualquier situación, y además, los pensamientos positivos atraerán a otros similares (como también ocurre con los negativos) y empezarás una cadena que te puede llevar a otro estado completamente opuesto al que tenías.

Otra potente herramienta para cambiar tu estado de ánimo y pensamientos es el agradecimiento. Siempre hay cosas por las que podemos estar agradecidos, y simplemente el hecho de agradecer las cosas que nos gustan de nuestra vida o entorno puede cambiar completamente nuestro estado, nuestra energía y como consecuencia nuestra salud.

La meditación diaria es también una gran herramienta, cuyos efectos a nivel físico en el cerebro y otras partes de nuestro cuerpo ya han sido comprobados científicamente.

Las investigaciones demuestran que la gente que medita tiene mucho menor riesgo de desarrollar enfermedades del cerebro, entre otras afecciones. Aprender a meditar lleva tiempo y práctica, pero tiene muchos beneficios demostrados, los cuales influyen en nuestra longevidad.​

David Perlmutter 
Médico neurólogo

Los expertos en meditación recomiendan sentarse en alguna habitación o lugar tranquilo con ropa cómoda, cerrar los ojos y centrarse en la propia respiración, aceptando los pensamientos que puedan surgir y dejándolos ir. Por propia experiencia sabemos que una simple meditación de 15 minutos nos puede ayudar a cambiar nuestro estado de ánimo y energía.  

Nuestra alimentación

Lo que comemos a lo largo de nuestra vida y cómo lo comemos afecta en gran medida en nuestra salud y en las enfermedades que sufrimos.

La alimentación en nuestras sociedades "desarrolladas" actuales dejan mucho que desear y no nos aporta los nutrientes necesarios para un  buen funcionamiento de nuestro cuerpo y salud mental. Los alimentos procesados y precocinados, con gran variedad de sustancias sintéticas y tóxicas son la norma en cualquier​ supermercado convencional, y esto no es así por casualidad.

La forma de producir alimentos en la actualidad no esta enfocada en nuestra salud ni en el respeto del equilibrio natural del sistema, sino en reducir costes y aumentar los beneficios de unas cuantas empresas, sin importar si determinadas prácticas están acabando con la biodiversidad del planeta, provocando sufrimiento innecesario en otros seres vivos, contaminando la tierra, el aire y las aguas, o si suponen un riesgo para nuestra salud.

Algunos de los científicos que trabajan en estas empresas están al corriente de los efectos perjudiciales para la salud de sus productos y no los consumen. Entonces, ¿por qué dárselos a comer a otros? Muchas personas confían en que las empresas alimenticias o los organismos de control velen por la salud de todos, pero después de nuestra investigación a lo largo de varios años tenemos el convencimiento de que entre los intereses de estas industrias no está nuestra salud, y de que ejercen una gran influencia en diferentes niveles: educación, formación de los futuros médicos, medios de comunicación, e incluso llega a los más importantes organismos con poder de decisión en materia de salud a nivel mundial. Por esto, entre otras cosas, no te recomendamos que delegues tu salud en manos de estas empresas, gobiernos u organismos, y que te hagas responsable de ella y tomes el control. Para lo que te recomendamos:

  • Evitar o reducir el consumo de alimentos procesados, bollería industrial, alimentos que contengan gluten como el trigo, la cebada o el centeno (existen cada vez más evidencias científicas de que el gluten puede estar relacionado con diversas enfermedades y trastornos como la demencia, el párkinson, el alzheimer o el autismo, entre otras, además de ser altamente adictivo), refrescos, enlatados, envasados, y mirar siempre las etiquetas de los productos antes de comprarlos.
  • Evitar o reducir el consumo de alimentos de procedencia animal: carnes, huevos, lácteos y pescados, debido a la gran cantidad de estudios e investigaciones que sugieren una importante relación entre multitud de enfermedades y problemas de salud con estos alimentos.
  • Aumentar el consumo de frutas y hortalizas frescas ecológicas, algunas de ellas en crudo para mantener sus nutrientes y antioxidantes.
  • Aumentar el consumo de frutos secos en crudo y sin sustancias añadidas como la sal o azúcares refinados. Los frutos secos han demostrado tener grandes propiedades para el cuidado de nuestra salud, incluso ayudando en las dietas de reducción de peso (en contra de lo que muchos creen) y en la prevención de enfermedades. Además de esto, los frutos secos parecen ser unos alimentos más respetuosos con el medio ambiente que los cereales, ya que no requieren grandes extensiones de tierra y tanto consumo de derivados del petróleo para su producción.
  • Añadir a tu alimentación habitual alimentos fermentados como el chucrut, hechos en casa, ya que los que venden suelen estar pasteurizados, con lo que sus bacterias beneficiosas han quedado afectadas o eliminadas por completo. Estos alimentos ricos en probióticos (bacterias beneficiosas y necesarias para un adecuado equilibrio en nuestros intestinos) pueden ayudar a recuperar nuestra deteriorada salud intestinal, que según algunos expertos como el doctor Joseph Mercola o la doctora Natasha Campbell, es crucial para mantener nuestra salud general y nuestro sistema inmunológico. (Según esta doctora, nuestra salud intestinal está relacionada en gran medida con problemas comunes en nuestra sociedad como son el autismo, los trastornos mentales, problemas del aprendizaje en niños...)
  • Añadir en tu alimentación habitual alimentos germinados en casa, llenos de energía y vitalidad, que según algunos estudios han demostrado tener sorprendentes propiedades en la prevención y tratamiento de enfermedades y en nuestra salud general.
  • Aumentar el consumo habitual de grasas saludables presentes de manera natural en algunos alimentos vegetales como los frutos secos en crudo, las semillas de lino, las de sésamo, chía, girasol, los aguacates, los aceites vegetales sin refinar como el de coco, de oliva, lino, cáñamo... Las grasas saludables presentes en estos y otros alimentos vegetales no solo no son perjudiciales ni engordan, como muchos defienden, sino que son beneficiosas y necesarias para nuestra salud física y mental. Según algunos expertos en nutrición como el doctor David Perlmutter, sería recomendable aumentar el consumo de grasas saludables, entre ellas los ácidos grasos omega 3, presentes en las semillas y aceites de lino, en las nueces o las semillas de chia, para restaurar el equilibrio adecuado entre las grasas omega 3 y las omega 6, lo que es muy importante para mantener nuestra salud.

Ejercicio físico moderado

Otro factor importante para nuestra salud es el desarrollo y fortalecimiento del cuerpo. Un cuerpo debilitado que no se fortalece es un cuerpo más propenso a las enfermedades y problemas de salud. El ejercicio moderado pero habitual y el cuidado de nuestro cuerpo es fundamental para una vida plena y con mayor bienestar.

No es necesario que te machaques en el gimnasio o que corras diez kilómetros todos los días, sino hacer algún ejercicio que te guste, que te suponga cierto esfuerzo muscular y que te ayude a oxigenar bien el cuerpo. Según algunos doctores, gran parte de las enfermedades que padecemos son debidas a dos factores principales: la acumulación de tóxicos en el organismo, y la falta de oxigenación. El ejercicio moderado, sin llegar a agotarnos, puede ayudarnos enormemente a sentirnos mejor, a cambiar nuestro estado de ánimo, a desintoxicarnos y a oxigenar todas nuestras células, lo cual es muy importante para mantenernos sanos y fuertes. E incluso, según afirman otros especialistas en salud, puede provocar cambios en nuestros genes.

  • El flujo sanguíneo acelerado por el ejercicio regular se adapta a su cerebro para encender y apagar diferentes genes; muchos de estos cambios lo ayudan a protegerlo contra enfermedades como el alzhéimer y el párkinson.
Joseph Mercola
Doctor en medicina

El ejercicio regular moderado te ayudará a sentirte mejor y a mejorar tu salud. Según afirma el doctor Mercola, los ejercicios con carga son los más adecuados para fortalecer los huesos y prevenir enfermedades como la osteoporosis. Hay una gran cantidad de distintos ejercicios que puedes practicar (algunos de ellos en tu propia casa) como el yoga, ejercicios con mancuernas, bicicleta, ejercicios en un parque, pasear a buen ritmo, ejercicios con cintas como el TRX... Seguro que hay alguna forma de fortalecerte que te guste y se adapte a tu estilo de vida y a tus capacidades actuales. 

Exposición a la luz solar

Aunque es muy normal que muchos de nosotros pasemos gran parte del día encerrados en casa, en el trabajo, o en un bar, nuestra verdadera naturaleza nos empuja a salir, respirar aire limpio y disfrutar de los rayos del sol. De hecho esto es tan importante que si no tomamos la cantidad adecuada de luz solar podemos tener problemas. Algunos estudios relacionan la deficiencia de exposición a la luz solar con problemas como el autismo o la depresión. Necesitamos cierta exposición a la luz solar para producir vitamina D, que interviene en diferentes funciones en nuestro cuerpo. (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24558199)

Existe una correlación entre el aumento en la frecuencia del autismo y el aumento en la deficiencia de vitamina D, en gran medida como una consecuencia de personas que utilizan protectores solares y que permanecen más en ambientes cerrados. La radiación UVB es muy importante para elaborar la vitamina D en la piel.

Rhonda Patrick 
Bióloga

Según afirman estos expertos, la deficiencia de vitamna D durante el embarazo está relacionada con problemas en el desarrollo neurológico del feto y en su sistema inmunológico. Parece ser que salir a dar un paseo o hacer ejercicio al aire libre es más importante de lo que pensábamos.

El descanso

Tan importante es la alimentación y el ejercicio regular en nuestra salud, como el adecuado descanso. Son tres pilares importantes de la salud y el bienestar, si uno flaquea, todo lo demás se ve afectado. Se ha descubierto que el descanso, la alimentación y el ejercicio habitual adecuados son claves en la salud mental y en la prevención del deterioro cerebral. Come bien, haz ejercicio, toma la luz del sol, dirige tus pensamientos hacia el estado en el que deseas encontrarte, pero también acuérdate de descansar. El descanso es tan importante como los demás hábitos saludables.

Así que, para resumir...

  • Lleva tus pensamientos en la dirección del estado que quieres conseguir. Eres el único dueño de tus pensamientos, aunque muchas veces parecemos ser victimas de ellos, está en ti el poder de pensar como tú quieres pensar, y eso te puede cambiar la vida. Ser feliz no es algo que conseguiremos haciendo o teniendo algo, ser feliz es una elección que podemos tomar ahora mismo. Eso nos hace muy poderosos, y poder disfrutar de una gran salud salud será una consecuencia natural.
  • Aliméntate bien. No hagas caso a los consejos convencionales sobre alimentación y salud. La mayoría de ellos provienen de las mismas empresas que venden los productos que recomiendan consumir. Investiga y busca información alternativa documentada y usa tu sentido común. Si tienes alguna duda o consulta escríbenos y te ayudaremos en lo que podamos con mucho gusto.
  • Haz algo de ejercicio moderado de manera habitual (4 o 5 veces por semana). Los ejercicios con algo de carga parecen ser muy beneficiosos para fortalecer los huesos y mantener nuestra salud. Recuerda subir la intensidad gradualmente, sin agotarte. Avanzarás más rápido si haces algún ejercicio moderado de manera habitual que si te machacas durante un tiempo y acabas lesionandote o agotandote.
  • Sal a dar un paseo a diario o casi a diario, o a hacer algún ejercicio al aire libre. La luz solar te hará sentir mejor y potenciará tu sistema inmunológico y tu salud en general.

Y para terminar te dejamos con la escritora Kristin Loberg y el doctor en medicina y neurólogo David Perlmutter, que en su libro "Cerebro de pan" afirman:

La mayoría de la gente acude de inmediato a los fármacos cuando busca una solución, sin prestar atención a la cura que les espera si hacen unos cuantos cambios en su estilo de vida, que son muy prácticos y no cuestan un centavo.

David Perlmutter y Kristin Loberg 
Extracto del libro Cerebro de pan

  • Abril 7, 2016
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